¿China está en el camino hacia una sociedad de bajo coeficiente intelectual?

Recientemente, el famoso maestro de la administración japonés Kenichi Ohmae escribió en su nuevo libro Sociedad de Bajo Coeficiente Intelectual: “Cuando viajé a China, descubrí que son muy pocas librerías en este país, y que el tiempo per cápita de los chinos que utilizan en la lectura es de menos de 15 minutos diarios, mientras que la cantidad de lectura per cápita de ellos es apenas una décima parte de los japoneses. China es una típica sociedad “de bajo coeficiente intelectual”, que no tiene ninguna esperanza para convertirse en un país desarrollado. ¿China podría llegar a ser una sociedad “de bajo coeficiente intelectual”? Es un tema que merece la pena de discutir.

Es cierto que China está frente al riesgo de que la cantidad de lectura de su pueblo es relativamente baja. En 2010, el número promedio per cápita de los libros que leyeron los chinos fue de apenas 4,25, mientras que el de los países desarrollados fue por encima de 10. Entre ellos, el de Israel y Dinamarca superó incluso 50 libros.

La lectura es una complicada actividad mental y una de las mejores vías que forman la capacidad de análisis. Una consecuencia directa de la carencia de lectura es la rebaja de la capacidad de pensar. Una nación cuyo pueblo lee muchos libros es más avanzada que una nación cuyo pueblo lee pocos libros en la reserva de conocimientos. Además, lo más importante es que la primera muestra la superioridad en la capacidad de pensar. Frente a los fenómenos sociales complicados, las tensas competiciones económicas y las ciencias y tecnologías que se renuevan cada día, resulta natural que una persona con ricos conocimientos y alta afición a la reflexión puede lograr mucho más éxitos que uno con escases conocimientos y poca afición a la reflexión. Eso pasa también a las sociedades.

A decir sinceramente, es imposible mejorar la situación de lectura de los chinos en un corto plazo, porque la creación de la costumbre y ambiente de lectura de toda la sociedad requiere un proceso gradual. En mi opinión, la medida más realista es la ampliación de la matriculación de las universidades, que ha provocado mucha discusión social. Con el permanente crecimiento de la población que recibe la educación superior, la cantidad de lectura de los chinos se elevará sin duda alguna. Ponemos Beijing como ejemplo, en 2009 más del 80% de los ciudadanos de Beijing compraron libros. Lo más sorprendido es que el número de la compra de libros de los beijingneses se oscila entre 19 y 29 ejemplares (según diferentes grupos). Esta cifra ha alcanzado, hasta haber superado el nivel de parte de los países desarrollados. Beijing es el centro educativo y cultural de China, en que se reúnen numerosas universidades. Está colocada en el primer lugar nacional respecto a la proporción que ocupa la población que recibe la educación superior en la población total. Por eso, no es extraño que la capital se encuentre en la primera fila del país en la cantidad de lectura.

Según datos del VI Censo Nacional recién publicados por la Administración Estatal de Estadísticas, en 2010 China contó con 119,6 millones de personas que reciben la educación superior (incluida la a corto plazo), y en cada 100.000 chinos, 8.930 tenían el nivel educativo universitario, cifra mucho más alta que la de 3.611 en 2000. Para este país que tuvo un montón de analfabetos, eso puede considerarse como un enorme avance. Aunque la sociedad expresa mucha crítica sobre la rebaja de la calidad educativa y el difícil empleo de los universitarios causados por la ampliación de la matriculación de las universidades, si damos una mirada larga, el aumento de la población que recibe la educación superior puede elevar la cualidad de toda la población china y cambiar radicalmente las costumbres de los chinos en la vida cultural.

Quizás algunos pregunta: Si en los últimos años la población que recibe la educación superior ha duplicado, ¿por qué no se duplicó la cantidad de lectura de los chinos? Según mi análisis, allí hay dos problemas. El primero, aunque es creciente la cantidad de lectura de la población que recibe la educación superior, la de otros grupos sociedades sufre la reducción, lo que rebaja la cifra promedia; el segundo, una buena parte de los universitarios no mantienen la costumbre de leer después de graduarse. Pero en términos generales, mientras más años que reciba la educación, más libros que lee. Las ocho investigaciones consecutivos sobre la lectura de los chinos muestran que los estudiantes y los funcionarios públicos son dos grupos que leen más libros.

Se puede formar la costumbre de leer a través de prolongar los años de educación. Esto es una vía fácil para que nuestro país alcance los pasos de los países desarrollados. Por lo tanto, si la educación china no sufre el fracaso, China no se convertirá en “una sociedad de bajo coeficiente intelectual” de ningún modo.

Fuente: spanish.china

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