¿Víctima o verdugo del Departamento de educación?

http://eldema.cat/opinio.php

G. Carreras, Profesora de pedagogía y psicología

Son las 15.45 h y hace tres cuartos temprano que estoy intentando localizar a alguien de administración de la empresa donde trabajo (el Departamento de educación) para hacer dos preguntas. A los Servicios Territoriales del Baix Llobregat suena una música y acto seguido se cuelga el teléfono. A los Servicios Territoriales de Barcelona-Ciudad se repite la situación, suena una música y cuelgan. A los Servicios Territoriales de Barcelona-Comarcas sale una señora muy amable diciéndome que las llamadas sólo se pegan de 9 h a 14 h (y yo me pregunto: pero ¿ es que la empresa que me está contratando no sabe que yo de 9 h a 14 h estoy en el centro docente, trabajando?). Finalmente decido llamar a la Sede Central de Educación, situada en Vía Augusta, donde sale un señor diciéndome que pasa la llamada; pero que si no lo cogen, que vuelva a llamar de 16.15 h a 16.30 h (por lo tanto, tendré que estar esperando una hora y cruzar dichos para que alguien me responda en este reducido cuarto temprano).

No sé que está pasando allí arriba, pero parece que la cosa es grave. Cada año cuesta más que alguien me atienda en el teléfono para responder una consulta que tenga que hacer, sea urgente o no (ya no digo amablemente, porque eso ya hace tiempo que no pasa).

Si eso fuera una carta a los reyes pediría al Departamento de educación seriedad, empezando por aquéllos que son a las altas esferas. Pediría personas que trabajen, teléfonos que sean cogidos y consultas que sean contestadas, si no es mucho pedir, con amabilidad. Me pregunto qué está pasando. ¿Alguien me puede responder qué está pasando con la educación, en este país?

Me considero una persona comprometida con mi trabajo, con los niños y niñas que cada día necesitan dar un pequeño paso, apoyo, orientación, y una guía. Y me oigo muy decepcionada con las personas que en principio tendrían que estar a mi servicio como trabajadora del Departamento: desde lo que coge el teléfono, a lo que lleva|trae las nóminas o lo que atiende al público.

¿Por qué casi siempre que los necesito no están disponibles? ¿Sólo me pasa a mí, eso? Por lo que veo, no.

Recuerdo con añoranza aquellos tiempos, yo joveneta, cuando los Servicios Territoriales de Barcelona-Ciudad, a la Paralela, un hombre (no recuerdo el nombre) me hacía sentar a la silla amablemente, para explicarme qué era aquello de hacer una lista de centros donde podía ir a parar, como funcionaban los códigos o si quería cambiar alguna prioridad de territorio directamente allí; sin tener que hacer las colas abajo, largas y kilométricas, y después hacerme volver otro día porque me faltaba algún papel. Añoro la humanidad de ver "personas" trabajando "a gusto", alguien que me pregunte: ¿cómo te sientes?

Nos estamos adentrando en un mundo peligroso y ahora me doy cuenta de que alguna cosa "grave" está pasando al Departamento de Educación. La cosa no tira … ¿Es el nuevo consejero? Con pesar pienso que tiene que ver, pero también creo que no todo está en sus manos, ya que la cadena que viene detrás puede hacer el posible para mejorar el día a día: empezando para|por quién responde en el teléfono cuando un trabajador truca durante su hora de comer, corriendo para que le respondan una duda, hasta lo que se acerca a la Delegación para pedir alguna información (parece ser que cuando uno va en persona, se ven más obligado a trabajar, y allí, aunque con dificultad, todavia se encuentra alguien).

Cada vez me entristezco más de ver mi país y mi empresa como va deteriorándose poco a poco. Si yo fuera trabajador de la administración de educación y viera algo semblante, me caería la cara de vergüenza. Además, si fuera yo quien|quién lo hiciera, la verdad es que preferiría jubilarme a ser consciente de las repercusiones que tienen cada uno de mis actos. ¿Sabéis a cuántas personas estarían deseando hacer este trabajo de una manera honesta? ¿Alguien me sabría responder qué carai está pasando?

Sé que para ellos soy un número más, que hasta julio no me destinarán a uno de los lugares donde salga una posible vacante, sin haberme visto ni mirado en los ojos y preguntarme cómo me siento con esta situación. Y mientras espero el número como si fuera la lotería, me pregunto donde están las "personas" y si la educación de este país es una simple fábrica de funcionarios. 

 
 
 
 
 
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