La mujer atacada en Pakistan.

Tradiciones letales

Violencia de género. Las leyes de Pakistán protegen a los maltratadores y condenan a las víctimas por el mero hecho de ser mujeres. Si una esposa ofende en público a su marido, éste puede asesinarla para restaurar su honor.

ANTONIO PAMPLIEGA – ENVIADO ESPECIAL  

 

Si un hombre arroja ácido a su esposa puede alegar que ha sido un accidente doméstico. Desgraciadamente, el caso de Zubaida no es el primero y no será el único del que se tenga conocimiento en Pakistán, donde las leyes del país protegen a los maltratadores y condenan a las víctimas por el mero hecho de ser mujeres. "Mi país no condena a los culpables. Cuando un hombre tira ácido o aceite hirviendo sobre el rostro de su mujer, va a la comisaría y alega que ha sido un accidente mientras preparaba la comida; la policía hace un pequeño informe donde queda reflejado que la mujer ha sido víctima de un desafortunado accidente doméstico, se firma y asunto arreglado", dice con pesar esta luchadora incansable por los derechos de la mujer en un país quese los niega.

En Pakistán, hasta hace poco tiempo, la Constitución del país reflejaba que si un hombre encontraba a su esposa y a su amante manteniendo relaciones sexuales estaba en legítimo derecho de acabar con la vida de ambos sin temor a ser castigado. "Por fortuna esto ya no es así", afirma Bukhari. Este país centroasiático ha heredado algunas tradiciones hindúes de la vecina India. La que ha calado más hondo es la de anular a la mujer como persona y someterla al mandato de los hombres. "La cultura hindú no da derechos a las mujeres. Tienen muy pocos y los que tienen apenas son relevantes", añade.

Violaciones que nadie denuncia

Muchas mujeres que han sido violadas se suicidan para evitar la deshonra a sus familias. Cada año aumenta de forma alarmante el número de mujeres que mueren a manos de sus maridos u otro familiar o que son víctima de violaciones para saldar algún tipo de deuda. La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán aseguró que en los primeros nueve meses de 2008 se han denunciado 320 violaciones individuales y otras 350 colectivas, pero sólo han sido detenidos 39 sospechosos. Las víctimas sólo denuncian en uno de cada tres casos, ya que deben presentar, al menos, tres testigos masculinos que verifiquen su versión. De lo contrario, la denuncia será archivada y la mujer corre el riesgo de ser asesinada como represalia. Pero estos datos se podrían quedar pequeños: en Pakistán muchas mujeres no están ni siquiera registradas como ciudadanas, por lo tanto no existen y a ojos del Gobierno sus asesinatos no se han producido. Muchas mujeres recurren al suicidio, ya que en Pakistán una violación trae la deshonra a la familia y prefieren quitarse la vida a mancillar el buen nombre de sus familiares.

Bukhari reconoce que la sociedad paquistaní tiene que ser educada para que descienda el número de mujeres maltratadas y la mejor forma es castigar a los culpables. "Creo que el problema es que no tenemos un buen sistema judicial. Este sistema nos enseña a que una persona que comete un robo o un asesinato debe ir a la cárcel, pero en el caso de la violencia doméstica, los culpables no son condenados. Éste es el problema, estamos enseñando a la sociedad que sus crímenes contra las mujeres no serán castigados", afirma.

"Para mi Gobierno, las mujeres que luchamos por los derechos de otras mujeres somos como terroristas. Yo soy una mala mujer porque me meto en donde no me llaman y no me quedo en mi casa cuidando de mis hijos", responde orgullosa mientras descuelga de la pared una medalla y varios diplomas concedidos por Francia, Alemania, EEUU y Pakistán. "Debe ser que se confundieron", responde mientras ríe afablemente.

La muerte de Benazir Bhutto supuso un duro golpe para las mujeres de Pakistán porque tenían puestas sus esperanzas en ella para que les brindara mayor protección. Su marido y actual presidente del país, Asif Alí Zardari no ha continuado con el legado de su esposa. "Creo que Benazir podría haber hecho cosas muy buenas por las mujeres, pero está muerta y no nos va a ayudar nunca más. Zardari, al principio, intentó seguir los pasos de su esposa y dar más derechos a las mujeres, pero el tiempo le ha cambiado. Hace poco ha nombrado ministros a dos hombres que han apoyado públicamente el maltrato y la violencia contra las mujeres. Esto me hizo sentir profundamente mal", finaliza.

Crímenes de honor

El divorcio es una de las causas más frecuentes de justificación para acabar con la vida de una mujer. En Pakistán, las mujeres no tiene derecho a pedir el divorcio y abandonar a su marido, de hacerlo se enfrentan a un largo proceso judicial que puede durar años y del que es posible que la mujer jamás vea el desenlace. Es probable que el marido acabe con su vida antes, alegando que le ha ofendido y avergonzado delante de toda la comunidad. Por eso, recurrirá a los crímenes de honor para justificar su asesinato. Estos crímenes son una práctica muy extendida en Pakistán, donde el hombre mancillado recurrirá al asesinato, la violación o mutilación de su esposa para recuperar el honor.

Los crímenes de honor permiten que un marido mancillado mutile, viole o asesine a su esposa. Uno de los casos más famosos fue el de Mukhtar Mai, brutalmente violada por cinco hombres de la tribu de los Mastoi para compensar que un pariente suyo había sido visto en una situación comprometida con una mujer de la tribu Mastoi sin estar casado. Mai se atrevió a llevarlos a todos a juicio (fueron absueltos por falta de pruebas), pero aquí comenzó una cruzada para que el mundo se enterase del trato que recibían las mujeres en Pakistán. El Gobierno de Pervez Musarraf le retiró el pasaporte para impedir que contara al mundolo sucedido.

En pleno siglo XXI, las tradiciones y la sociedad juegan un papel fundamental en Pakistán. Una mujer que se queda viuda y con varios hijos no tiene derecho a rehacer su vida, ya que se la señalará con el dedo y se le dará de lado. En cambio, el hombre no sólo puede rehacer su vida en caso de que su esposa fallezca, sino que está en pleno derecho de hacerlo y la sociedad le incitará a ello.

El fundamentalismo religioso también ha influido y tiene parte de culpa. Una parte de la población paquistaní sigue con devota obediencia los designios de los mulás y los talibanes. En las zonas tribales de Pakistán sigue siendo normal que los padres casen a sus hijas de 11 ó 12 años, con hombres sexagenarios o incluso mayores. Se las somete desde temprana edad y se les inculca el respeto por los hombres para que se conviertan en esposas perfectas y dignas de su marido. Las niñas y mujeres también se utilizan como moneda de cambio. Un hombre puede dar a su nieta a otro varón para saldar una deuda que ha contraído.

La lucha de mujeres como Shahnaz Bukhari o Mukhtar Mai debe servir de ejemplo a otras para que luchen por unos derechos que se les niegan desde el momento enel que nacen.

 Articulo sobre el gobierno de Bush http://www.elpais.com/articulo/portada/George/W/Bush/pavo/plastico/elpepusoceps/20081214elpepspor_10/Tes

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