Recuérdalo, esa es tu luz especial. Dona sangre.

 
Escuchando en la radio que un famoso personaje se había hecho donante de órganos, y la trascendencia positiva que de su acción difundía el periodista, me enorgullecí por ese gesto pero no pude dejar de sentir la misma tristeza de siempre. La donación de órganos es un hecho imparable y en auge, al que hemos de dar las gracias sinceramente. Pero al otro lado, miles de decisiones diarias que también salvan vidas, nos vienen representadas por otros donantes: los donantes de sangre. Y es que siendo España un país generoso y acogedor, parece que esto de la donación de sangre no avanza en la medida que corresponde a la mucha necesidad que de sangre se precisa en nuestros hospitales.
Quise mucho al Centro de Transfusiones de San Juan hasta que descubrí su cruda realidad: sus propios problemas laborales le alejaba del compromiso que un servicio público como este merecía. Aunque sólo tuviese un único objetivo, nunca debería olvidar que se debe en cuerpo y alma a cuidar exquisitamente a sus donantes de sangre y procurar hacer perenne la esperanza y sonrisa en el enfermo, pues esa es su única razón de ser. Nadie debería olvidar en esa casa que viven de esa atención al donante, y que éste se encuentra en cualquier lugar y al igual que todos, son diferentes, también los profesionales de esa casa lo son unos de otros: no basta ser profesional y saber hacer su trabajo, es necesario sobre todas las cosas no olvidar nunca la profesionalidad y el mostrar su mejor sonrisa y actitud positiva aunque esté cansado o tenga problemas, porque los donantes de sangre se buscan de uno en uno y basta un mal gesto, acción, o comentario desafortunado para que se pierdan. Además, se corre la voz y luego resulta muy difícil recuperarles.
Un solo famoso dona sus órganos y es noticia nacional o traspasa fronteras, que un ciudadano done un poco de sí para los demás sólo le produce satisfacción personal. Pero cuando los enfermos recuperan el color de su rostro y lo expresan con su sonrisa, no hay famoso que iguale este gesto, porque un momento de tu tiempo salva tres vidas. Recuérdalo, esa es tu luz especial. Dona sangre.
Moisés Aparici Pastor
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